En el norte del México prehispánico habitaban una gran cantidad de tribus dispersas que se dedicaban a la caza, pesca y recolección de alimentos. El clima violento de la región no les permitía mantenerse en un solo sitio. Por si esto fuera poco, no tenían un lugar geográficamente estable y los recursos naturales no eran suficientes para poder “desarrollarse” como las grandes civilizaciones del sur, de las cuáles destacaban los Olmecas, Teotihuacanos, Mayas, Mixtecos y Zapotecos. Por ser nómadas y por tener costumbres diferentes a la gente de Mesoamérica, los habitantes de las culturas más “desarrolladas” los llamaron chichimecas, que significa “hijo de perro”, porque como los perros, andaban de un lugar a otro en busca alimentos, en busca de guerra y en busca de un lugar donde vivir. Estos “bárbaros” comían carne humana, usaban arco y flecha, se rasuraban el cráneo y tatuaban su cuerpo y su rostro para intimidar a sus enemigos. Por eso se hacían llamar borrados, rayados, pintos, pelones, tatuados, etcétera. En alguna parte del “salvaje norte”, el dios titular de una tribu de seminómadas que no se sabe a ciencia cierta de donde provenían, les ordenó lo siguiente: Errad, buscad tierras…, enviad exploradores por delante, hacedlos sembrar maíz y cuando la cosecha esté apunto, id a levantarla… Mantenedme a mí, Huitzilopochtli, siempre con vosotros, llevándome siempre como bandera, alimentadme con corazones humanos arrancados a los recién sacrificados…Los “bárbaros” hicieron lo que les ordenó su dios. Entonces, pronto llegaron a un islote al poniente del Lago de Texcoco, fundando México-Tenochtitlan en el año 2 Calli o 1325, cumpliéndose así la profecía de que esta tribu se establecería en el lugar donde vieran un águila devorando una serpiente sobre un nopal.
. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . "Erik Mejía Rosas 11/01/10"